Elba Esther contraataca.

Por Mónica Uribe. (El Economista).

Quién lo habría dicho: Elba Esther apoyando a la candidata de AMLO en contra del candidato del Presidente.

Dicen que nada se acaba hasta que se acaba y que el único final en serio es la muerte. Por eso no es extraño que Elba Esther Gordillo, bajo arresto y en las condiciones precarias de salud en que se encuentra, haya regresado por sus fueros precisamente en una coyuntura en la que sabe que su intervención puede ser la piedra de toque para acabar con el proyecto de continuidad del grupo Atlacomulco. Dicho de otro modo, la profesora Gordillo interviene en la contienda electoral mexiquense en apoyo de Delfina Gómez, candidata de Morena. Quién lo habría dicho: Elba Esther apoyando a la candidata de AMLO en contra del candidato del presidente de la República. Inimaginable hace seis años.

La verdad, no es para menos. Elba Esther Gordillo sigue presa, aunque en la habitación de un hospital privado, relativamente sencillo, en la colonia Roma. Menos mal, porque sus achaques son reales; permanecer en el reclusorio femenino de Tepepan deterioró su salud y probablemente su ánimo, pero la coyuntura mexiquense, parece haberle inyectado energía para cobrarse las afrentas.

Hasta el momento no se le ha probado ningún delito. Su abogado, Marco Antonio del Toro, afirmó que fue exonerada dos veces, la última el pasado 18 de mayo, del delito de defraudación fiscal; sólo queda pendiente el proceso por lavado de dinero. Por edad, ya le tocaba cumplir la pena en arresto domiciliario; la negativa reiterada a concedérselo hace sospechar que el Ejecutivo federal influye para torcer “legalmente” la ley con el propósito de mantenerla fuera de circulación. Se percibe un dejo de inocencia en los ­malquerientes de la chiapaneca, porque si alguien ha demostrado ser resiliente es ella. Sigue manteniendo las lealtades de, al menos, una parte de su gremio, que operará según sus indicaciones. Lo estamos viendo.

Dos maestras, una identidad

Resulta extraño que la élite mexiquense no previera que la estructura magisterial, en algunos aspectos y zonas, sigue siendo leal a la profesora Gordillo. Como sea, los maestros tienen bastante que agradecerle y muchos deben de conocerla desde las épocas en que era líder de la sección 36 del SNTE, la cual abarca el Estado de México, allá entre 1977 y 1980. Y por qué no: ­Delfina Gómez perteneció a esa misma sección que Elba Esther dirigió. Es probable que no se conozcan personalmente, como Delfina lo comentó, porque llegó al sindicato en 1982. Pero ambas son maestras y comparten una identidad.

Los Elbistas dieron la cara el pasado 9 de mayo, cuando Rafael Ochoa ­ex dirigente nacional del SNTE, llamó a los maestros del Estado de México a votar por Delfina, bajo el argumento de identidad profesional. Los exhortó a no votar por ­Alfredo del Mazo porque es primo de Enrique Peña Nieto (quien traicionó a Elba Esther), ni por Josefina Vázquez Mota porque es una “candidata acartonada”, que hizo mucho daño al magisterio al frente de la SEP (y odia a Elba Esther). A Juan ­Zepeda ni lo mencionó, lo que indica que el objetivo sólo era denostar a Josefina y a Del Mazo.

El 13 de mayo, Ochoa Guzmán y ­Fernando González Yáñez, exsubsecretario de Educación Básica de la SEP y yerno de Elba Esther Gordillo (una de las razones del pleito con Josefina Vázquez Mota), acudieron a un evento del magisterio para respaldar a Delfina, quien aseguró que, si gana las elecciones del próximo 4 de junio, defenderá los derechos magisteriales en la entidad y pondrá a un maestro al frente de la Secretaría de Educación estatal. En el mitin en Tlalnepantla, Rafael Ochoa arremetió contra el grupo Atlacomulco al decir públicamente que el Edo. Mex.  ha sido gobernado siempre por un mismo partido y “por una misma y corrupta familia”. Morena ha negado que exista una alianza con la profesora Gordillo.

Horacio Duarte, presidente estatal de Morena, dijo que la presencia de Ochoa Guzmán y de Fernando González en Tlalnepantla el 13 de mayo se debió a que se trataba de un encuentro específico con el magisterio. Lo cierto es que Ochoa Guzmán no arengó a los profesores mexiquenses por iniciativa propia así nada más, sin que hubiese un acercamiento previo entre la profesora Gordillo y AMLO.

Elba Esther Gordillo ya había buscado a AMLO

Desde la pasada elección presidencial, ­Elba Esther buscó apoyar a Andrés Manuel y éste se negó a siquiera reunirse con ella. Dicen que no le había perdonado el apoyo que le dio a Calderón en el 2006. Pero ahora las cosas son distintas, el apoyo del magisterio mexiquense no va a ser directamente para López Obrador, sino para una maestra (y catequista): Delfina Gómez.

Además, ahora Elba Esther y Andrés Manuel han sido agraviados por las mismas personas, quienes en algún momento fueron sus compañeros de partido. No hay que olvidar que tanto la profesora como Andrés Manuel son priistas reconvertidos (¿arrepentidos?) y, en estos momentos, persiguen el mismo fin de cobrar facturas al grupo Atlacomulco. La primera, porque fue traicionada y hundida por Peña. El segundo, porque no cejará sino hasta acabar con “la mafia en el poder”, aunque a diferencia de Elba Esther, lo suyo no es personal contra Peña, sino contra el sistema. Dicen los que saben que el acuerdo entre el Peje y la maestra tiene que ver también con Miguel Ángel Yunes, el nuevo enemigo de López Obrador y a quien Elba Esther no baja de traidor.

Este nuevo alineamiento pone en aprietos la relación del Partido Nueva Alianza con el PRI, aunque en estos momentos, un promocional presenta al candidato del ­PANAL, Alfredo del Mazo, con Gabriel Quadri viajando en una combi turquesa … En mayor lío está Del Mazo, quien saca apenas una nariz a Delfina, según encuestas. Ahora mismo se le percibe en riesgo y el PRI ha actuado en consecuencia, golpeando más a Delfina. Quizás el apoyo de la sección 36 del SNTE a Morena sea la piedra de toque para acabar la hegemonía del PRI en la entidad.

Haciendo un ejercicio de imaginación política, ¿Cuáles serán las ventajas para Elba Esther si gana Delfina? La primera y más importante es ver hundido a Peña Nieto en su terruño.

La segunda ganancia es que tendría una cuenta que cobrar a Andrés Manuel, aparte de haberle demostrado que es mejor tenerla de su parte. Si logra movilizar a sus leales, entonces demostrará que su fuerza política personal no es desdeñable y que sigue siendo un factor político real. Andrés Manuel ya sabe qué es perder por 0.56%, 250,000 electores , curiosamente el mismo número de votos que la alianza con el SNTE local le puede aportar a su protegida. En una de esas, el Peje aprendió que no es necesario pelearse con todos. A saber.

Lo cierto es que la incursión de Elba Esther en la elección mexiquense le da un giro que no será positivo para el PRI. El resultado de la elección no es claro; si Delfina gana con el apoyo de Elba Esther, el escenario del 2018 para el PRI es más sombrío. El PRI ya sacó la banderita blanca: Elba Esther puede negociar su alejamiento del escenario electoral a cambio de su libertad. Pero es poco probable que se fíe de la palabra de los peñistas.

Tomado de: El Economista

 

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